Educar en un mundo de pantallas: Carlos Chiclana e Icíar Riesgo piden más presencia, límites y tiempo en familia en el IV Congreso FEDMA
La segunda mesa del Congreso «Familias con Futuro» abordó la salud emocional de los hijos y el uso de las pantallas, con recomendaciones prácticas para aplicar en casa.
El IV Congreso FEDMA, celebrado el pasado 24 de octubre de 2026 en Colmenar Viejo, dedicó su segunda mesa a una de las grandes preocupaciones de las familias: cómo educar a los hijos en un mundo cada vez más digitalizado.
Bajo el título «Educar el mañana: hijos, pantallas y salud emocional», el psiquiatra Carlos Chiclana, experto en infancia y adolescencia, y la psicóloga clínica Icíar Riesgo Pérez mantuvieron un diálogo moderado por el periodista José Antonio Méndez.
Las pantallas también son un reto para los padres
Uno de los mensajes centrales fue que el uso de dispositivos no es solo un problema de niños y adolescentes. Chiclana invitó a los padres a preguntarse primero si ellos mismos hacen un buen uso de las pantallas, porque el ejemplo es lo prioritario en la familia.
Icíar Riesgo describió una familia «más fragmentada», con menos tiempo y menos presencia, en la que las pantallas se han vuelto muy intrusivas en el diálogo entre padres e hijos. Recordó que la familia es el lugar donde se aprende el primer vínculo y también «nuestro primer flotador».
Chiclana repasó por qué a muchas familias les cuesta seguir las recomendaciones: el propio mal uso, el desconocimiento, la comodidad de usar el móvil como «niñera», el miedo a que el hijo se quede fuera del grupo y la idea de que «a mi hijo no le va a pasar». Las consecuencias negativas, recordó, afectan a uno de cada cinco menores usuarios.
Cuánta pantalla según la edad
Los estudios recientes muestran que importan tanto el tiempo de exposición, que reduce la atención, la concentración y el control de los impulsos, como los contenidos. Chiclana recordó las pautas de la Asociación Española de Pediatría:
- De 0 a 6 años: ninguna pantalla.
- De 6 a 12 años: como máximo una hora al día, sin móvil propio con acceso libre a internet.
- De 12 a 16 años: como máximo dos horas al día, contando el uso en el colegio.
Hoy, sin embargo, la mayoría de los adolescentes pasa entre cuatro y cinco horas diarias frente a una pantalla.
Educar también significa poner límites
Icíar Riesgo defendió recuperar el límite como «organizador psíquico», frente a una sociedad que lo ha dejado en un segundo plano. Recordó que educar supone también sostener la rabieta y la frustración de los hijos, y volver a empezar cuando la norma no se cumple.
Ambos coincidieron en que, si se ha dado el móvil antes de tiempo, se puede y se debe dar marcha atrás. Pedir perdón, reconocer el error y explicar el cambio también educa, y la experiencia es que los hijos acaban agradeciéndolo.
Más juego, deporte y tiempo en familia
Riesgo reivindicó el juego y el deporte como espacios para aprender a convivir, a ganar y a perder, y pidió deporte diario en los colegios. También recordó la importancia del cansancio físico para dormir bien, porque el sueño es lo primero que roban las pantallas.
La propuesta no fue rechazar la tecnología, sino favorecer un uso proporcionado y acompañado. Los videojuegos bien orientados, por ejemplo, pueden ser incluso un motivo de unión familiar.
Consejos prácticos para las familias
Los ponentes compartieron algunas ideas sencillas para aplicar en casa:
- Un «parking de móviles» donde dejarlos durante las comidas y por la noche.
- Móviles fuera del dormitorio, también los de los padres; un despertador para cada miembro de la familia.
- Filtros parentales y herramientas de seguridad digital.
- Revisar el móvil junto al hijo, no a escondidas, desde la confianza.
- Alianza con otras familias y con el colegio para fijar criterios comunes.
- Alternativas sin pantallas: deporte, música, naturaleza, voluntariado o manualidades.
La responsabilidad de las plataformas
En el turno de preguntas, los ponentes abordaron la responsabilidad de las empresas tecnológicas. Chiclana consideró que solo cambiarán con multas y límites, como ocurrió con las tabacaleras. Riesgo añadió que las familias también pueden actuar a pequeña escala, con acuerdos entre padres y con los colegios.
*En breve publicaremos el video resumen del congreso



